Hacía rato que no caminaba por la calle 23, en el Vedado. Hay tanto calor que paro unos minutos en el portal de una bodega. A mi lado se detiene una motorina con música. No es reguetón, sino un clásico, y me hace saltar desde los primeros acordes:
Ella le pidió que la llevara al fin de mundo; / él puso a su nombre todas las olas del mar. / Se miraron un segundo / como dos desconocidos… // Todas las ciudades eran pocas a sus ojos. / Ella quiso barcos y él no supo qué pescar. / Y al final, números rojos / en la cuenta del olvido. / Y hubo tanto ruido / que al final llegó el final…
Primero me asombro, luego sonrío y sacudo la cabeza. La gente dice que yo invento estas historias coincidentes, pero la vida es pura recursividad. ¿Tenía que ser en esta esquina que Sabina me recordara ese final vislumbrado desde el principio?
Mucho, mucho ruido. / Ruido de ventanas. / Nidos de manzanas / que se acaban por pudrir. // Mucho, mucho ruido. / Tanto, tanto ruido. / Tanto ruido y al final, / por fin el fin. / Tanto ruido y al final…
Cruzando la calle está tu antigua oficina. ¿Cuánta juventud desgrané en ese espacio? ¿Cuántas noches te esperé hasta la confronta, o dormimos en un incómodo sofá? ¿Cuántas veces hicimos el amor en silencio mientras en el salón de al lado tus colegas discutían a gritos cualquier tema?
Hubo un accidente, se perdieron las postales, / quiso carnavales y encontró fatalidad. / Porque todos los finales / son el mismo repetido. / Y con tanto ruido / no escucharon el final.
Busco en mi celular la canción para escucharla de nuevo y exorcizar recuerdos. Ya no vienes a mis sueños con tanta frecuencia, pero sigues siendo un Zahir, y aquella ruptura, la peor de mi vida: la más tonta, lenta, desilusionante.
Descubrieron que los besos no sabían a nada. / Hubo una epidemia de tristeza en la ciudad. / Se borraron las pisadas, / se apagaron los latidos, / y con tanto ruido / no se oyó el ruido del mar…
Nuestra historia empezó a la orilla de la playa, ¿recuerdas? Nos conocimos antes, pero la epifanía llegó en una puesta de Sol en Varadero, hace casi 40 años. Éramos dos chiquillos de apariencia y destinos opuestos, así que agradezco esos nueve años a tu lado y las oportunidades que sembraste para mí.
Mucho, mucho ruido. / Ruido de tijeras; ruido de escaleras / que se acaban por bajar. / Mucho, mucho ruido. / Tanto, tanto ruido. / Tanto ruido y al final… / Tanto ruido y al final… / Tanto ruido y al final / la soledad.
Me tomó años dejar ir la esperanza de recuperarte. Claro que no fueron ociosos: amé y me amaron, tuve un hijo, mudé de oficios y metas… Incluso acumulé rupturas, que por alguna razón no sabían a tal: era fácil abrir las manos en esas vidas prestadas y pasar página sin infelicidad.
Ruido de tenazas. / Ruido de estaciones. / Ruido de amenazas. / Ruido de escorpiones. /Tanto, tanto ruido… / Ruido de abogados. / Ruido compartido. / Ruido envenenado. / Demasiado ruido…
El camino hasta la lancha es largo, así que retomo el paso. Intento distraerme con las redes, pero tu imagen vuelve a importunar mis cavilaciones.
Ruido platos rotos. / Ruido años perdidos. / Ruido viejas fotos. / Ruido empedernido. / Ruido de cristales. / Ruido de gemidos. / Ruidos animales. / Contagioso ruido…
Aunque hace más de una década que no me muerden los “Y si…”, reviso honestidad mi inventario emocional. Si bien no queda arrepentimiento, es innegable el escozor por los sueños truncados, el embarazo perdido y tu vulnerabilidad a la insidia de terceros.
Ruido mentiroso. / Ruido entrometido. / Ruido escandaloso. / Silencioso ruido. / Ruido acomplejado. / Ruido introvertido. / Ruido del pasado. / Desgastado ruido…
Es curiosa la sensación de aquel desenlace en dos partes. Ni cuando me fui ni cuando nos reencontramos para sellar el fin logré mostrarte la causa de mi decepción. Lo peor es que ya la olvidé… Recuerdo hechos, estados emocionales, proyectos; el resto es un vacío sordo y la certeza de no esperar más.
Ruido de conjuros. / Ruido malnacido. / Ruido tan oscuro. / Puro y duro ruido. // Ruido qué me has hecho. / Ruido “Yo no he sido”. / Ruido insatisfecho. / Ruido “A qué has venido”. /
Ruido como sables / Ruido enloquecido / Ruido intolerable / Ruido incomprendido… // Ruido de frenazos. / Ruido sin sentido. / Ruido de arañazos. / Ruido, ruido, ruido…
- Consulte además: Pecado original

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