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martes, 24 de febrero de 2026

Memorias del futbol cubano

La historia del balompié en la isla ha dejado de ser una sucesión de esfuerzos aislados para convertirse en un proceso de transformación estructural...

Adrian Ordoñez Díaz en Exclusivo 24/02/2026
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Memorias del futbol cubano
Memorias del futbol cubano

Con la clasificación de los jóvenes del sub-17 y del sub-20 a sus respectivos mundiales, repasamos la actuación internacional de los “Leones del Caribe”. El camino desde 2012 hasta este 2026 ha sido una montaña rusa de esas que te dejan el estómago revuelto, pero es evidente que avanza.


El 2012 fue un año agridulce. Por un lado, tocamos el cielo en la Copa del Caribe con aquel gol de Hernández en el extratiempo que nos dio el título, nuestro primer título caribeño. Fue la recompensa al esfuerzo, de jugar con lo que teníamos a mano en la liga local y meterle más corazón que táctica.
Pero siendo honestos: ese triunfo nos tapó un poco los ojos. Cuando la selección salió a jugar las eliminatorias para Brasil 2014, la realidad nos dio un bofetón. El modelo de "solo jugadores de aquí" se nos quedó corto frente a potencias que ya volaban. Nos faltaba tanto oficio, así como roce profesional. 
Luego vino la época más dura, la que dolió a todos los que siguen al equipo. Fueron años de inestabilidad, donde ver a nuestras figuras marcharse (Ariel Martínez, Keyler García) dolía tanto como las derrotas en la cancha. Estos eventos no solo derrumbaron de forma inmediata la columna vertebral del equipo, sino que eliminó toda posibilidad de desarrollarnos tácticamente a largo plazo
La llegada del 2019 fue frustrante. Esos marcadores de 7-0 contra México y EE. UU. en la Nations League nos hicieron sentir pequeños y fue un golpe de realidad. Pero como dicen los sabios: a veces hay que tocar fondo para darse cuenta de que hay que cambiar el rumbo. Esa humillación fue el empujón que necesitábamos para entender que el fútbol moderno demanda cambios que no esperan por nadie.
En 2021 pasó algo que muchos pedían a gritos: abrimos las puertas. La llegada de los muchachos que juegan en ligas extranjeras, los "legionarios", no fue solo un cambio de nombres; fue un cambio de mentalidad.
Ver a Onel Hernández o a "Cavafe" sudar la camiseta nacional nos devolvió la identidad. De pronto, el nivel de nuestro 11 subió y ya no pertenecíamos a los últimos del Caribe. Volvimos a la Liga A de la Nations League y, lo más importante, volvimos a competir. De repente, todas las piezas del rompecabezas empezaban a encajar.
Pero si algo nos puede inflar el pecho hoy, es lo que está pasando con la base. Lo que vimos en el Mundial Sub-20 de Chile el año pasado fue histórico: ¡sacarle un empate a Italia! Eso no se olvida más.
Y qué decir de estos días de febrero. Nuestra Sub-17 clasificada al Mundial de Qatar, invictos y sin complejos. Eso dicta que hay futuro, que no es solo suerte de la selección mayor, sino que abajo se está trabajando con otra cabeza. Y es necesario hablar del futsal, que siempre saca la cara por nosotros y ya tiene un nombre en nuestra región.
El crecimiento no es una pirámide invertida. El éxito de las categorías inferiores es el reflejo de una labor de base que está rindiendo frutos históricos. Sin embargo, este rendimiento se ha visto afectado por motivos extrafutbolísticos, que perjudican al archipiélago en el ranking FIFA. Como fue el caso de 2023 donde Cuba perdió dos partidos 3-0 por no presentación contra Canadá por un tema de visado
Hoy, mientras miramos hacia el Mundial 2026, el fútbol cubano se siente diferente. Ya no es solo esa pasión que mirábamos por televisión cuando jugaba el Real Madrid o el Barça; es nuestra propia pasión, con nuestros propios ídolos. Hemos pasado de sobrevivir a competir. Y eso, ya es una victoria.

 


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Adrian Ordoñez Díaz

Futuro periodista. Amante de la naturaleza, el deporte y Cuba


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