El fantasma del padre de Hamlet se aparece en medio de la noche, y este no sabe si la sombra es real, o si lo que dice es verdad, pero desencadena la sed de venganza en las páginas de Shakespeare. Parece que Carlos Marx, inspirado en aquellas lecturas, nos habla, al comenzar su Manifiesto, del fantasma del Comunismo que recorre a Europa.
Pero hay otro fantasma, sombra que anuncia el egoísmo del poder, advertencia o definición que no se aparta del hombre: nos referimos a Trasímaco, el filósofo y sofista griego que vivió alrededor de cuatrocientos años antes de Cristo, y que nos deja la famosa definición de lo justo: “…lo justo no es otra cosa que lo que conviene al más fuerte”
El filósofo, deja abierta esta idea en el diálogo inicial de la República de Platón. Otras miradas se acercaron a este pensamiento. Hobbes con su Leviatán, o Maquiavelo con su Príncipe, abordaron el tema del poder y la autoridad. Pero creo en verdad, que los tiempos en que vivimos han llevado al extremo la tensión entre lo que conviene al más fuerte y lo que es considerado justo.
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El asunto no es nuevo en los anales de la historia; ya un emperador romano, en su tiempo, nombró cónsul a su caballo y eso lo consideró justo, aunque no sé si le convenía o no, o si era solo un acto de arrogancia y poder.
La cuestión central es esta: si lo justo es lo que conviene al más fuerte, no hay lugar para la ética, ni para la verdad, porque la verdad es lo útil. Las palabras, los verbos, los sustantivos, las declaraciones y promesas, quedan sometidas al poder y la fuerza bruta, o disimulada.
Si entramos en los canales de noticias, el bombardeo de información y desinformación es tan grande y contradictorio que cualquiera quedaría abrumado; pero si separamos con el pensamiento crítico, la paja del grano, entenderemos que ya la cuestión no es lucha entre la burguesía y el proletariado como señalaba Marx en el Manifiesto Comunista: Hay guerras entre potencias económicas y élites de poder.
¿Usted se fijó quiénes rodearon al presidente de EE.UU. Donald Trump, en su toma de posesión? Élites de poder cercanas a redes y tecnologías. Dentro de ese país hay batallas de los poderes profundos; y es que el nuevo inquilino de la Casa Blanca, rompe con el guión ideológico de los Demócratas aunque el collar del poder siga siendo el mismo.
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¿Y Trasímaco? Pues ahí está, en esa puja de poderes: Estados Unidos quiere ser “grande otra vez”, quedarse con Canadá Groenlandia, y el canal de Panamá; eso conviene al más fuerte y por tanto es “justo”.
El Golfo de México puede llamarse Golfo de América; eso es “justo”; a fin de cuentas, ya en Alicia en el País de las Maravillas, el personaje Humpty Dumpty, lo deja claro: “ las cosas significan lo que yo quiero que signifiquen”. Y es “justo”. El poder no es ajeno al arte de persuadir y engañar con un poco de oratoria y espectáculo simulador.
Ante los ojos impotentes o indiferentes del mundo, fue destruida la franja de Gaza. Conviene a los poderosos, y es “justo”. Y ahora pretenden reconstruirla, sacar de allí a los palestinos, y llenarla de hoteles y luces para que sea un lugar seguro. ¿Hipocresía? Esa palabra no cuenta en la lógica de poderes, justicias, y conveniencias.
Y mientras estos dilemas perforan la justicia verdadera del hombre, andamos bien entretenidos con la “cultura de la confirmación” llenando la pantallitas de “me gusta”; las imágenes ahogan el pensamiento, un tribalismo se adueña de la escena y el prójimo hinca el diente en su propio hermano, se vota en las elecciones por lo “justo” que no es lo justo, a veces con la mano en el bolsillo y no en el corazón.
El fantasma del padre de Hamlet se aparece en medio de la noche, y la sombra de Trasímaco no se marcha de la larga jornada de la historia: “Lo justo” es lo que conviene a los más fuertes; a los esclavistas de siempre, los que llenan la tierra de monedas de oro cuando otros hombres se muerden las uñas al comer.
¡Qué sea un acto de justicia equilibrar los mundos, distribuir con dignidad los panes y los peces, dejar a flote la utopía, y que el amor se alce como la verdadera autoridad entre los hombres!
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