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martes, 24 de febrero de 2026

24 de febrero: la Guerra Necesaria que sigue hablando al presente (+Video)

El 24 de febrero dejó una enseñanza que atraviesa generaciones: sin unidad no hay independencia posible, ni conquista que pueda sostenerse en el tiempo...

Yamaili Almenarez González en Exclusivo 24/02/2026
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Guerra Necesaria
24 de febrero: la Guerra Necesaria que sigue hablando al presente

Cada 24 de febrero el calendario patriótico cubano vuelve sobre una fecha que no admite rutina: el reinicio de la guerra de independencia en 1895, la llamada Guerra Necesaria concebida por José Martí. Ni la aparente calma posterior a la Paz del Zanjón ni las promesas de reformas pudieron calmar las ansias de libertad, porque sin soberanía plena no había paz verdadera.

Aquella jornada demostró que los cubanos estaban dispuestos a volver a la manigua, ahora con un proyecto más maduro de nación independiente.El epicentro de esos alzamientos se situó, una vez más, en el Oriente cubano, columna vertebral de las gestas libertarias desde 1868. 

En Bayate se levantó Bartolomé Masó, mientras en los entornos de Santiago, Jiguaní y Baire se articulaban acciones encabezadas por jefes como Guillermón Moncada y Saturnino Lora, entre otros, decididos a sostener la insurrección en sus horas más frágiles. Cuando los planes en el centro y el occidente fueron golpeados por la represión colonial, fueron precisamente esos focos orientales los que evitaron el naufragio del reinicio bélico y mantuvieron viva la llama de la independencia.

Aunque la historia popularizó la denominación de Grito de Baire, los levantamientos se extendieron a decenas de localidades y formaron parte de un mismo diseño insurreccional, inspirado y ordenado por Martí. 

El nombre de Baire quedó como símbolo de un estallido que desbordó el mapa local y se convirtió en referente nacional, expresión de la voluntad mayoritaria de romper, de manera definitiva, con el dominio colonial. Fue también una señal temprana de que la libertad debía pensarse como plena soberanía, frente a las tendencias autonomistas y a las aspiraciones anexionistas que ya entonces rondaban la Isla.

A 131 años de aquella fecha, la vigencia del 24 de febrero va mucho más allá de la conmemoración En un tiempo en que la nación necesita claridad de propósitos, el ejemplo de esos patriotas obliga a mirar críticamente las banalidades que distraen, y restan energías al proyecto compartido de una Cuba libre, digna y soberana.

La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, entre el programa de país y el sacrificio cotidiano, fue clave en 1895 y sigue siendo hoy una vara ética ineludible.

El 24 de febrero dejó una enseñanza que atraviesa generaciones: sin unidad no hay independencia posible, ni conquista que pueda sostenerse en el tiempo. Esa idea, latente en la estrategia martiana de agrupar a veteranos y jóvenes bajo el Partido Revolucionario Cubano, fue luego núcleo del pensamiento y la práctica política de Fidel Castro, reconocido como uno de los discípulos más consecuentes de la obra del Apóstol.

Hoy, cuando se evocan las cargas al machete y los alzamientos simultáneos de 1895, el llamado ya no es a empuñar las armas, sino a defender, con responsabilidad y sentido de país, la unidad como principal escudo de la nación.

 


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Yamaili Almenarez González

Podcaster, futura periodista, cubana apasionada


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