El asfalto de la icónica esquina de 23 y 12, en el corazón del Vedado, no es solo el cruce de dos avenidas; es el pedestal sobre el cual se erigió la voluntad política de una nación. Hace exactamente 65 años, en un momento donde el humo de los ataques aéreos enemigos aún nublaba el cielo de la patria, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz pronunció las palabras que cambiarían el curso de nuestra historia para siempre.
Aquel 16 de abril de 1961, el preludio de la invasión mercenaria por Playa Girón no logró sembrar el miedo. Al contrario, cosechó la unidad. Frente a una multitud que alzaba sus fusiles en señal de compromiso, Fidel proclamó ante el mundo el carácter socialista y democrático de la Revolución; una Revolución "de los humildes, con los humildes y para los humildes".
La trascendencia de aquel acto no se limitó a 1961. Sentó las bases de la resistencia heroica que ha permitido a Cuba enfrentar más de seis décadas de un bloqueo económico asfixiante. Hoy, en un escenario global tan complejo como el de aquel entonces, la historia vuelve a pasar por la esquina de 23 y 12.

Nuevas generaciones de cubanas y cubanos se reunieron hoy en el mismo sitio legendario. No lo hicieron por simple ritual, sino como una reafirmación de principios. En sus rostros se lee la misma determinación de sus abuelos: la decisión indeleble de defender la soberanía nacional frente a cualquier intento de injerencia.

A 65 años de la primera gran derrota del imperialismo en América Latina, el mensaje de Cuba sigue siendo el mismo. En tiempos donde las amenazas externas intentan dictar el camino de las naciones soberanas, el pueblo habanero recuerda que no acepta imposiciones ni amenazas.

Cuba no busca el conflicto, pero su suelo está abonado con la abnegación de quienes prefieren perecer en la lucha antes que ver pisoteada la bandera de la estrella solitaria.

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