Excmo. Sr. Mario Lubetkin, ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay y presidente Pro Témpore de la CELAC:
Distinguidos ministros y jefes de delegaciones:
Excelencias:
Agradezco a la Presidencia Pro Témpore del Uruguay la convocatoria y organización de esta Reunión.
La región de América Latina y el Caribe está siendo objeto de una ofensiva del gobierno de los Estados Unidos, en un intento por actualizar la arcaica Doctrina Monroe, bajo el nuevo y dudoso “Corolario”.
Se emplea la militarización como instrumento de dominación, bajo el pretexto de combatir el narcotráfico o el inexistente narcoterrorismo. Se han impuesto aranceles punitivos a las economías de varios países de nuestra región. Se promueven iniciativas que pretenden dividirnos entre “aliados y adversarios” y se trata de debilitar los mecanismos de concertación e integración que tanto nos ha costado construir.
En este escenario, se inscribe el reforzamiento, sin precedentes, del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba; incluido un cerco energético equivalente por sus efectos a un bloqueo naval, que es un acto de guerra según el derecho internacional. A ello se han unido las llamadas sanciones secundarias, una violenta ofensiva comunicacional y la amenaza sistemática de agresión militar.
Se imposibilita a Cuba del acceso a combustibles. Se obstaculiza el arribo de navieras y contenedores, lo cual dificulta la llegada de alimentos, medicamentos y dispositivos médicos, incluso aquellos contratados por el sector privado.
Las acciones de Estados Unidos constituyen un acto de genocidio, tipificado también como castigo colectivo y una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de las cubanas y cubanos, del Derecho Internacional y de la Carta de las Naciones Unidas. La CELAC debe preservar el lugar que ha ganado como la voz representativa de la región. Debemos preguntarnos si estamos dispuestos a aceptar como inevitable y a convivir con las violaciones del Derecho Internacional que comete el gobierno de Estados Unidos y que atentan contra las prerrogativas soberanas de nuestros pueblos y gobiernos.
Hoy más que nunca debemos defender el acervo que hemos construido colectivamente y trabajar por hacer realidad el sueño de independencia de nuestros próceres. En ese camino, resulta prioritaria la defensa de la aplicación resuelta de la proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.
Aprovecho la ocasión para agradecer, en nombre del pueblo cubano, a los gobiernos y a los pueblos que nos han tendido su mano amiga en estos momentos difíciles.
La CELAC siempre ha tenido en Cuba un miembro activo y comprometido con los principios de nuestra Comunidad. Hemos contribuido, de manera constructiva, al logro de sus propósitos y hemos sido coherentes y solidarios en la defensa del principio de la unidad y en la diversidad.
Hacemos parte de la posición regional de aspirar a que la secretaría general de la Organización de Naciones Unidas pase a manos de una persona latinoamericana y caribeña.
Orientaremos nuestros esfuerzos a preservar la solidaridad entre los miembros de la CELAC, a consolidar esta Comunidad y a fortalecer su proyección internacional.
Muchas gracias.

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