Tradición tributaria en Cuba

La obligación de pagar impuestos se inició en Cuba desde la conquista del gobierno español. Hoy, a más de dos siglos, la historia de la tributación en el país es desconocida para muchos.

Impuestos, tributos, contribuyente, Declaración Jurada, son términos ignorados por la mayoría de los cubanos. Sin embargo, en la historia del país, la tradición tributaria es sorprendente. La secuencia de sucesos que en materia fiscal han tenido lugar en el país, llegan desde la sociedad esclavista hasta hoy; pasando de ser un instrumento para alimentar el aparato explotador, a una manera eficaz de garantizar diferentes recursos para el bienestar del pueblo.

Las condicionantes históricas radicadas, además de las circunstancias económicas y políticas de cada una de las etapas, han ajustado el establecimiento de los tributos a un modo u otro de Administración. El desarrollo de la política tributaria en Cuba, ha estado determinado por las características de los gobiernos de cada una de las etapas de su evolución histórica.

Dichas leyes y regulaciones fueron impuestas por España en la etapa colonial. Las mismas convivían con un sistema fiscal caracterizado por el desorden, que no respondía a criterio alguno, y que más allá de contribuir al desarrollo económico cubano, constituyó un freno, beneficiando solo a los comerciantes, al clero español y a la corona de ese país.

Según el profesor Luis Francisco Suero, miembro del CECOFIS, desde el punto de vista de la Administración, era un sistema con un alto grado de corrupción ya que las empresas pagaban impuestos irrisorios porque llevaban doble contabilidad. Existían estructuras administrativas por zonas y distritos fiscales que controlaban el dinero, muchas veces destinado al patrimonio de determinadas personas.

Sostener el aparato represivo, cubrir el déficit y favorecer el enriquecimiento de los funcionarios, pasando a la población desposeída una gran parte de las cargas públicas, fueron algunas de las características del sistema tributario presente en esta etapa. El país carecía cada vez más, de caminos, servicios públicos y escuelas, sin embargo, el respaldo a la metrópoli fue constante.

Con la intervención norteamericana en Cuba, se inicia la etapa Republicana y las bases de una economía dependiente. El sistema fiscal, integrado por los mismos impuestos que se habían heredado de España y de la intervención norteamericana directa, respondía a un principio constitucional que expresaba: "a contribuir para los gastos públicos en la forma y proporción que determinen las leyes."

Con el triunfo revolucionario de 1959 se crean las bases para el desarrollo socio-económico del país. A partir de este momento, se comienzan a desarrollar un conjunto de acciones que tenían como objetivo fundamental el logro de una distribución más justa de los ingresos.

La Ley 447 del año 1959 establece el primer Sistema Tributario de la Revolución. Su objetivo, acelerar el desarrollo económico del país, asentado sobre una base económica donde predominara la propiedad privada sobre los medios de producción. Esta Ley, entre otros documentos legales, establecía el Impuesto General sobre Ingresos a las personas naturales y jurídicas, y el Impuesto sobre Utilidades de la Empresa.

En América Latina fue un sistema de avanzada, explica el profesor Luis Francisco Suero: “Cuba fue uno de los primeros países que aplicó el sistema del impuesto a las ventas. En aquel momento era muy progresivo porque ya no se grababan solo los bienes y los servicios, sino también los ingresos de las personas”.

Gracias a esta Ley, el sistema fiscal logró se reestructuró y adecuó las nuevas circunstancias, derogando más de 100 tributos y disposiciones, lo que coadyuvó a eliminar en parte la dispersión existente. A finales del año 1960 y durante 1961, fueron nacionalizados las refinerías de petróleo extranjeras, todas las propiedades norteamericanas, los bancos, los centrales azucareros, las industrias y otros negocios de capital cubano, así como centros de enseñanza; en general la economía se afianzaba sobre una base social y no privada.

Los cambios socioeconómicos de la época trajeron consigo, en enero de 1962, la promulgación de la Ley 998, a fin de dotar al país de un sistema fiscal que además de ser un vehículo para el desarrollo económico, fuera un importante factor en la construcción de la nueva sociedad. La Ley suprimió todo estímulo para la inversión privada, derogó más de 80 tributos, aplicó el Impuesto sobre Ingresos, siendo el único que gravaba los ingresos de la población y propició la aparición del Trabajador por Cuenta Propia.

Más adelante en 1967, se promulgó la Ley 1213. En esta ocasión, el impuesto que gravaba a los ingresos de los cuentapropistas se limitó a una cuota fija mensual. Esta Ley eximió del pago de impuestos al sector estatal y a las personas naturales y jurídicas dedicadas a las actividades agrícolas, pecuarias y pesqueras; y se declararon exentos de impuesto los salarios o cualquier otra retribución a los trabajadores. Puede decirse que a partir de este momento fue perdiéndose el conocimiento que sobre el pago de los impuestos tenía la población.

“Decir que en Cuba no había impuestos no es una aseveración correcta porque siempre han existido tributo e impuestos. Incluso el trabajo por cuenta propia tampoco es algo nuevo. Había una legislación vinculada a ese tipo de trabajadores y por lo tanto esas legislaciones se mantuvieron. Lo que sucedió fue que, en la medida en que se fue ampliando la preeminencia del sistema estatal se fortaleció la legislación de los aportes de las empresas”, explica el profesor Luis Francisco Suero.

A partir del desarrollo de la ofensiva revolucionaria y el aumento de la propiedad estatal en el año 1976 se crea, conjuntamente con el proceso de institucionalización del país, el Comité Estatal de Finanzas, entidad encargada de proponer al gobierno las políticas relacionadas a los ingresos del Presupuesto del Estado. El Decreto Ley 44, estableció un conjunto de aporte de las empresas.

En el año 1975, buscando mayor eficiencia, se creó un mecanismo de dirección y planificación de la economía, se establecieron las relaciones monetario mercantiles y se designó, al Comité Estatal de Finanzas para controlar y ejecutar la política financiera del estado.

“El sistema tributario debía jugar un papel fundmental como regulador de los ingresos. La Ley 73 rescató todos los antecedentes y los sistematizó de manera integral, no los veía como figuras dispersas o particulares. Su objetivo en las nuevas condiciones era lograr la equidad en la imposición porque a partir del año 92-93 se fomentó el trabajo por cuentapropia y el patrón de ingresos de esas personas; en un momento donde la oferta estaba limitada, era de altos precios y de altos ingresos”, expresa el profesor Luis Francisco Suero del CECOFIS.

Dicha legislación se adaptaba a las nuevas condiciones del país y buscaba aumentar la recaudación de ingresos en un contexto donde el déficit presupuestario oscilaba alrededor del 30%. La coyuntura histórica especial, marcada por la profunda crisis que vivía el país y los cambios de carácter económico planteaban la adecuación de los mecanismos fiscales a los requerimientos del nuevo modelo de desarrollo de la economía cubana.

“Por eso se aplica la Ley 113/ 2012 del Sistema Tributario, asegura el profesor Luis Francisco Suero, porque además de acercarse a los patrones internacionales, vista desde el contexto del aumento de la inversión extranjera, es una ley integral que grababa tanto los ingresos como el consumo, y el patrimonio y que reconoce la doble moneda al estabelcer impuestos tanto en CUP o CUC”.

Si bien la Ley 73 tuvo como objetivos principales aplicar tributos y principios generales sobre los cuales se sustentó el sistema tributario de la República de Cuba, el contexto y la necesidad de actualizar el país en materia tributaria se hizo inminente en el año 2012.

La Ley 73 tenía un carácter meramente enunciativo. La aplicación de los impuestos fue en sectores determinados y por lo tanto, solo establecía las obligaciones fundamentales, y en alguna medida las bases imponibles y los tipos impositivos. La Ley 113 del 2012, se perfecciona con respecto a la anterior, asegura el profesor Luis Fancisco Suero.

Como se ha podido comprobar, la trascendencia en materia tributaria alcanza en Cuba un espacio significativo dentro de su historia. Fomentar la cultura tributaria en la población, contribuirá no solo a conocer sobre el desarrollo alcanzado en materia fiscal sino además comprender y aplicar mejor la nueva Ley Tributaria.