¿Subdeclaración, evasión o elusión?

Subdeclarar, evadir o eludir, son algunos de los términos utilizados por los especialistas para definir aquella acción negativa que realiza el contribuyente cuando no paga al Estado todo lo que en materia de tributos debería. Un tema sensible actualmente, por la amplia cantidad de cuentapropistas que se encuentran en esta situación, pues al finalizar el mes de abril más del 55 por ciento de los contribuyentes fiscalizados, según Esperanza Recio, vicejefa primera de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT).

El pago de impuestos en Cuba se basa fundamentalmente en un sistema de autodeclaración, donde el contribuyente tiene la iniciativa de presentar sus ingresos. En este sentido, el ciudadano tiene el derecho y el deber de contribuir con el Estado y a partir de ahí, liquidar su impuesto.

La Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) es la encargada de establecer el control de estos pagos y detectar los casos de incumplimiento. Para ellos, la subdeclaración es la palabra más adecuada al referirse al acto donde los contribuyentes, al enunciar sus ingresos brutos percibidos durante el ejercicio fiscal, no lo hacen en la cuantía que realmente deben abonar. “Es ahí donde aparece entonces el problema de la cultura tributaria” asegura el profesor Luis Francisco Suero del Centro de Estudios, Contables, Financieros y de Seguros (CECOFIS). .

La acción de tributar tiene elementos coactivos, es decir, es una obligación por Ley que indudablemente genera sus conflictos ante los desconocimientos que en materia legal existen. Sin embargo, “el desconocimiento de la Ley no exime a nadie de su cumplimiento”, afirma la abogada Lissette Vilá de la Organización Nacional de Bufetes Colectivos. “La Ley dice que hay que pagar impuestos de acuerdo a la capacidad económica de cada cual y eso, si no se cumple debe, ser sancionado”, agrega.

A consideración de Carlos Pérez, Profesor de Derecho Financiero de la Universidad de La Habana, “subdeclarar es un resultado, es decir, se declara menos de lo debido, y a esto puede arribarse por dos procedimientos diferentes en dependencia de cómo actúe el agente. Así, existirá evasión cuando el agente quebrante la ley y en virtud de tal violación minora su contribución, con lo cual se está en presencia de un actuar doloso”.

La elusión fiscal, asegura, puede producirse como consecuencia de deficiencias en la redacción de la ley, o bien porque sus autores no han previsto efectos no deseados al entrar en juego con el resto de las normas tributarias. Sin embargo, no es sinónimo de evasión fiscal, pues esta última se considera la omisión consciente de pagos al fisco violando las normas legales vigentes.

“Referirse a los cuentapropistas como evasores fiscales sería vincularlos a la ilegalidad, al reconocer la acción como algo que decides hacer, un acto del que tienes conciencia total y haces para obtener beneficios”, asegura Esperanza Recio, vicejefa primera de la ONAT. Dejar de pagar impuestos significa para el contribuyente una sanción administrativa, pero incluso puede llegar a convertirse en un delito, afirma.

El hecho de dar la potestad al contribuyente de declarar sus impuestos y a la vez no tener este los conocimientos necesarios que en materia legal exige la actividad, provoca que en la mayoría de los casos se incurra en el incumplimiento. La carga educativa entonces viene de la mano de la aplicación de multas o recargos por determinación de deudas, como una acción para que los contribuyentes tomen conciencia de la importancia de declarar correctamente y en tiempo.